sábado, 12 de marzo de 2011

Valparaíso/Viña del Mar/Poesía: Ennio Moltedo

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Ennio Moltedo Ghio
"Obra Poética"
Compilación y prólogo
Claudio Gaete y Guillermo Rivera
Ediciones del chivato
Valparaíso, Chile, 2010.


Poemas de Ennio Moltedo



De su libro "Concreto azul" 1967

El muelle
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El muelle de Caleta Abarca, viejo, herrumbroso, en verano se volví­a invisible. Bajo el sol completo, hollado por visitantes, por rondas musicales, se volví­a invisible. Cubierto de colores, de pañuelos, de ropa amplia, decorados sus pies de plomo por gotas brillantes, altas plumas, olas diferentes, el muelle perdía su peso, cambiaba su color pardo y se volvía invisible.


Momento
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Es el tiempo que demoras en cruzar la calle, llegar de otra esquina, rayada de luces la cabeza, hondo de sombras el cuerpo; es el tiempo que espero traduciendo el ritmo de tus ondas, tu paso, la dirección de tus ojos, el orden del molino; es el tiempo que demoro en averiguar tu nacimiento y partida, quizás entre espumas o entre tallos de concreto, viendo si algo en ti se fija, alguna huella, cualquier signo que te nombre, que sea de los míos y nos permita seguir juntos el camino.


Mudos
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Y sabiéndolo todo, y estando de acuerdo en tantos signos y colores, aún dudamos; nunca sabremos descifrar estas mudas palabras:
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Allá, en tu esfera, entre nubes, esperando, y yo tendido, enredados mis dedos sobre esta máquina brillante, y en medio del aire, el viento grueso que en cualquier momento pasa invisible llevándose las hojas y los pájaros.


Hoy
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Hoy es demasiado tarde. No hay tiempo para las ventanas. No hay tiempo para las jaulas, y los pájaros, libres, chocan con muros de cemento.
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Nadie puede quedarse en casa. El enemigo cubre el horizonte y es necesario que todos salgan al combate. La lucha ha sido terrible y la familia, cansada, duerme, para estar fresca por la mañana.
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Al que no acate estas órdenes, al que desee respirar acodado en la ventana, a las cuatro de la tarde, se le festeja con tristeza y se le despide para siempre.


" la esencia de tantas huellas, la acumulación de visiones que el viento siempre ha barrido en el mejor instante...".


De "Playa de Invierno" 1985

Comunicaciones
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 No recibo órdenes de nadie. A pesar de ello, gente no enterada insiste con instrucciones tanto verbales como escritas. Cuando así­ sucede, acostumbro dirigir la vista hacia el mar, hacia bosques y desiertos que se extienden en paz sobre mi pequeño mapa.
 
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De “Día a día” 1990

A pesar
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A pesar de diversas oportunidades y consejos, reconozco no haber ejercido otra actividad que esta pura contemplación aérea, de la que son testigos los vecinos del pueblo. He permanecido siempre aquí, junto al mar, sin dejar de vigilar por un momento los cambios del cielo, el paso de las nubes, las formaciones de distintos pájaros – envergaduras, velocidades, conductas -, siguiendo las figuras del viento entre las plumas de las palmas y deletreando los giros solitarios de la veleta del cerro Castillo, hasta el día de su vuelo infinito*.

* "El haber nacido junto al mar me gusta; me ha parecido siempre como un augurio de libertad y de cambio”, Pío Baroja.


Tal vez
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Tal vez una mañana recién desembarcada se atreva con todas las ventanas a un tiempo y penetre por rejas, cortinas y plantas y acaricie el lomo del gato y avance por barandas, escaleras, cama dorada y siga las ondas y tejidos alrededor de islas y platos y fuentes cubiertos por pájaro niño y trepe la guarda y camine sobre los cuerpos y hasta los párpados llegue la luz de la mañana o el doblez de este nuevo sol de sal y esperanza.
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Valparaí­so yace y se acoda en su ventana y mira su propio ojo iluminado.

  
De "La noche" 1999
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¿A qué hora deben cantar los pájaros formados en el jardín, en árboles o jaulas?

"Me han enviado al fondo del mar. Sin oxígeno, por supuesto. En traje de calle y con sobre azul en mano."

"Mediana perspicacia permitía entrever que no alcanzaríamos ninguna alegría con las mismas leyes de la noche."

"Ideal interesado: perdonar, olvidar y enterrar."

"Entre tanto ojo en blanco y pucheros morales hoy, en tiempos de paz, ¿por qué no pronunciaste una sola palabra en tiempos de muerte, mierda?" 

"¿Y qué haremos con todo el amor acumulado en países lejanos?
 Devolución de cenizas."

"Vista al mar. Al ocaso. Afortunadamente desierto. Acá giros y saludos. Manos en alto.
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 Contestación inmediata. De resorte. Gatillo. Otro saludo y nuevo movimiento fuera de las olas para quedar de espaldas y avanzar una, dos, tres, tantas paladas, hasta besar el muelle y de allí, de pronto, una orden y esta vez perdemos por no presentación del enemigo – enemigo eterno e inventado al uso -, mientras el sol baja sin resistencia y se baña, como si nada, en el mar."

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Selectos acerca del poeta:

Juan Cameron: Ennio Moltedo y la Noche.
Jordi Lloret y el Premio Nacional: Ennio Moltedo.
Carlos Henrickson: Ennio Moltedo al Premio Nacional.
Montserrat Madariaga: Ennio Moltedo, El poeta invisible.
En Antítesis, por Gabriel Antonio Gavilán: Ennio Moltedo, recuerdos.

En letras.s5.com, por Ismael Gavilán:
Articulación del concepto de experiencia en la Obra Poética de Ennio Moltedo.

Sergio Holas Véliz:
Sobre lo delicado y lo esfímero. Entrevista con el poeta Ennio Moltedo.
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2 comentarios:

  1. Gracias por desbordarnos con esa luz.

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  2. Antonieta Maureira L.16 de agosto de 2012, 1:27

    Conocí de tu existencia, Ennio Moltedo, cuando ya nunca más escribirás sobre las servilletas del café Diana, y nunca más las calles y rincones de tu paisaje porteño te verán caminar con tus papeles bajo el brazo. Pensaste que la poesía lleva en sí un destino que nadie puede cambiar, fatalista quizá, y sin embargo, eras feliz con ella, que todo lo demás no importaba, pues ahí estaba lo mejor del hombre. Pensaste que no era necesario viajar, pues a través de la lectura se podía conocer todo, y hace unas horas emprendiste un viaje que no tiene retorno. Espero no hayas olvidado llevar tus cigarros, las servilletas y la lapicera “tiku” de tinta china, para que sigas dibujando realidades con tus versos. Que este viaje te sea placentero y que el horizonte que se abre ante tus ojos se vista de belleza para ti.

    Arrivederci, Ennio

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