miércoles, 25 de septiembre de 2013

Las paradojas de un poeta único e inimitable. Pablo Neruda

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por Omar Cid
Escritor
Director
Crónica digital 





 
 
El 21 de octubre de 1971, el poeta chileno Pablo Neruda, recibe el máximo galardón al que  un escritor puede aspirar en vida, El Premio Nobel de Literatura, paradojalmente en el Chile de principios de los setenta, la influencia estética de su poesía había perdido fuerza.
 

Neruda se encuentra en Francia, cumpliendo funciones diplomáticas a petición personal, según relata Volodia Teitelboim.  En Chile su obra genera duras disputas desde distintos frentes, porque se lo tiende a catalogar como el poeta de las residencias, del amor, teniendo un especial desprecio ´por sus trabajos de influencia política.
 
Desde Estocolmo, sin arrear banderas, ni entrando en la discusión estética de sus textos Pablo responde con su vitalismo acostumbrado  “Yo escogí el difícil camino de una responsabilidad compartida y, antes de reiterar la adoración hacia el individuo como sol central del sistema, preferí entregar con humildad mi servicio a un considerable ejército que a trechos puede equivocarse, pero que camina sin descanso y avanza cada día enfrentándose tanto a los anacrónicos recalcitrantes como a los infatuados impacientes”.
 
Son tiempos donde la anti-poesía de Parra, la insolencia de Enrique Lihn, los desvaríos de Jorge Teillier, sumado a una generación nueva de voces escondidas en pequeños grupos y revistas repartidas a lo largo de nuestra “larga y angosta faja de tierra” quieren irrumpir y entre sus voces más influyentes, no está el vate nacido en Parral. La genealogía que explica en parte la situación, tiene antecedentes diversos, desde las disputas de saber y poder entre los seguidores de Vicente Huidobro y Pablo de Rokha, contendores  pertinaces de la obra nerudiana. La década del cincuenta, en lo literario carga con una especie de decadencia o  inicio de ciclo de liberación estética, donde los viejos nombres pierden terreno, hasta que en la llamada generación del 60, los grandes maestros se desvanecen y comienza una dispersión de estilos, una heterogeneidad de escrituras.
 
Aquí no estamos frente a un parricidio, los jóvenes poetas del sesenta, se sienten parte de una herencia, una tradición, lo que ocurre es que dichas vertientes no tienen la fuerza y el vértigo para imponer estilos, las residencias de Neruda son plenamente vigentes y ampliamente reconocidas.  Sin embargo Enrique Lihn, en la revista Mensaje del año 1971, escribe un artículo titulado “20 años de la poesía chilena” donde se rescata nada menos que “El Canto General” según el autor, este texto ubica al poeta “en cualquier tipo de alturas, empezando por las de Machu Picchu”.
 
Único e inimitable

 
Tenemos entonces dos torrentes poderosos desde donde pueden converger muchas voces, el gran problema es el peligro inminente de la travesía, son demasiados los que sucumbieron ante el encanto telúrico del verso nerudiano, sin poder huir y condenándose a ser meros repetidores de una aventura ya escrita.
 
José Miguel Ibáñez Langlois, en una recopilación de críticas literarias del año 1975, titulada Poesía chilena e hispanoamericana actual, se refiere a la influencia de Neruda en la poesía chilena, pero también a las dificultades de seguirla: “Neruda hipnotiza a sus discípulos y los absorbe; es único e inimitable, como una flor exótica de América. Puesto que ha tomado tan poco del pasado literario, no es mucho lo que entrega al porvenir de una cultura de la palabra. Neruda es una experiencia difícil de transferir, por su propio carácter telúrico; a esta clase de poetas debe -producirlos la naturaleza- no la cultura”.
 
La sentencia del sacerdote, nos sugiere que la posibilidad de un escritor de las características de Neruda, en el mismo país, con la misma capacidad de confluir en sí mismo; las fuerzas de la naturaleza y la historia, para convertirlas en palabra, y de manera más precisa en poesía, son remotas.  Incluso unas pocas líneas más adelante, el tono del crítico toma un sentido bastante hermético “…Los que han probado el sabor nerudiano, deben pasarse la vida librándose de él, para sacar voz propia y no repetir lo que hizo ya antes y mucho mejor el propio Neruda”.
 
 La amenaza entonces para las futuras generaciones se vuelve lacerante, estamos frente a una de las escrituras más potentes de habla hispana, no cualquiera puede aproximarse sin salir lastimado, extrañamente a pesar de la grandeza, de la potencia, estamos frente a una puerta clausurada.

 
Puede que ese estatus de símbolo o mito viviente de las letras, haya cooperado para que las generaciones posteriores se sintieran desbordadas por el poderío, y alcance de su armamento literario, de ahí que se produjera una reacción de trinchera, parapetándose algunos en las vanguardias surrealistas y todo tipo de  influencias exteriores.

 
El golpe de estado de 1973 viene a borrarlo todo. La gran apuesta del socialismo a la chilena, terminó de manera dramática, el palacio de gobierno en llamas será el preludio de la más horrorosa de las persecuciones vistas en nuestra historia.
 
En esas circunstancias la discusión estética, los avances de un proceso donde la cultura jugó un papel relevante, fue cancelada.  En lo literario la dispersión fue total, los grupos existentes desaparecieron, las publicaciones se vieron afectadas; muchos optaron por el exilio o sencillamente salieron expulsados, algunos estuvieron detenidos, otros se enclaustraron en sí mismos.   Desde una perspectiva simbólica la muerte de Neruda, el 23 de septiembre de 1973, marca el fin de una época, de una forma de concebir la vida y sus relaciones, la gran mesa quedará reducida a pequeñas reuniones entre amigos, donde ciertos temas no serán tocados.
 
Sube a nacer conmigo hermano
 
El impacto de la muerte del poeta trajo  otras consecuencias, en el contexto de la dictadura, la poesía de Neruda, recobró vitalidad porque eran parte de una lectura de resistencia, El Canto General especialmente cobró un nuevo sentido, recordando una intervención de Raúl Zurita, en el Centro de Estudios Públicos, sobre cómo leer algunos textos de Neruda, llama poderosamente la atención el papel fundamental que le atribuye a Machu Picchu y otras partes del gran poema épico de América. Para Zurita, las residencias son obras importantes que sitúan a Neruda, como un hermano mayor dentro de sus pares, pero El Canto General, establece una disparidad notable, porque lo transforma en la voz de los oprimidos de la conquista, en el médium de las fuerzas de naturaleza, de un continente indómito.
 
 “Antes que la peluca y la casaca
fueron los ríos, ríos arteriales:
fueron las cordilleras, en cuya onda raída
el cóndor o la nieve parecían inmóviles:
fue la humedad y la espesura, el trueno
sin nombre todavía, las pampas planetarias”.

 
Para desgracia de sus detractores, el Neruda del compromiso político, del intento infructuoso de ser la voz de un pueblo, renace. “Sube conmigo amor americano/ besa conmigo las piedras secretas”. La poesía y los poetas no pueden prescindir de golpe y porrazo de su nombre, se transformará en un imagen cultural, pero donde seguirá importunando la sentencia de Ibáñez Langlois.
 
Sin embargo el peso de la historia, el golpe seco de las palabras dichas, no hace otra cosa que remecer las conciencias, porque en tiempos de oscuridad efectivamente el espíritu creativo aflora y se vuelve en muchos casos gesto de rebeldía. Otros sin embargo, guardaron silencio, algunos de los hijos de la mandrágora cayeron fosilizados, y ni siquiera El Premio Nacional de Literatura pudo salvarlos, a ellos esa voz que proviene desde el fondo los estremece.
 
“Yo no vengo a llorar aquí donde cayeron:
vengo a vosotros, acudo a los que viven.
Acudo a ti y a mí y en tu pecho golpeo.
Cayeron otros antes. Recuerdas? Sí, recuerdas.
Otros que el mismo nombre y apellido tuvieron”.

 
Neruda entonces, va a cumplir la función de una piedra de tope,  para el ejercicio literario, no solo en el plano estético, sino desde el punto de vista de la ética.
 
Hanah Arendt, nos recuerda que las obras de arte “existen no para la gente sino para el mundo”. Debe ser porque en algunas ocasiones ocurren experiencias que solo pueden ser retratadas desde el arte, ni un reportaje, ni un testimonio pueden tener la fuerza que posee la voz de los sin voz. Porque lo que se muestra no puede ser dicho, según Wittgenstein, en el silencio del dolor, radica la fuerza del propio discurso profético.
 
Eres tú, Patria, eres ésta, éste es tu rostro?
Este martirio, esta corona roja
de alambres oxidados por el agua salobre?
Es Pisagua también tu rostro ahora?

 
Pero la dictadura es mezquina, niega incluso una muerte digna al poeta, la huella de su paso en otros tiempos por diversos lugares, genera un movimiento de solidaridad y apertura al sufrimiento del pueblo chileno, muchos países abrieron sus fronteras para recibir a quienes provenían de la tierra del Premio Nobel de América Latina.
 
Siguiendo la huella del Nobel
 
Si hubiera que buscar las huellas estéticas de Neruda, sin duda Efraín Barquero, Premio Nacional de literatura del año 2008, es una de las voces más destacadas, especialmente con La piedra del pueblo “El hombre busca el pan con un esfuerzo sobrehumano./ Dando saltos inverosímiles hacia el cielo,/ con pesados andamios llenos de materiales/ que alcanzarían para construir dos veces la tierra”, dice en el primer poema.  Barquero vivirá su  exilio en Francia, desde ahí seguirá construyendo su poesía,  profundizando su eje temático.
 
Más singular parece el caso de Raúl Zurita, Premio Nacional del año 2000, calificado dentro de los movimientos de neo-vanguardia -y por tanto- de intento de camino propio, en el sentido de romper con las tradiciones, especialmente Neruda y Parra, aun así tiene en su poética trazos y remembranzas de Neruda.
 
En  La vida nueva, de manera específica, se da un intento por confeccionar un proyecto grandilocuente, desmesurado, donde letra, imagen, bajo la idea de instalación, pretende emular la mística de El  Canto General. Sin embargo, aquí no habla el compañero, ni está presente la fe de un pueblo, se trata de un hablante de tono menor, una especie de chamán en el sentido que es capaz de alterar una realidad, curar las heridas del pasado, por medio de los torrentes de ríos y montañas, la operación es hipertextual, donde por ejemplo una cita del Popol Vuh, nos retrotrae al poeta del siglo veinte.   De hecho el propio Zurita reconoce en una entrevista en 1980, con María Eugenia Brito, que intentar imitar a Neruda es imposible, porque significaría tener que escribir mejor que él. El diálogo por tanto se da desde otro sitio, con otros dispositivos de escritura.
 
Re-situar a Neruda en pleno siglo XXI, significa descubrir nuevas formas de lectura, nuevas maneras de abordaje de sus numerosos matices, desde esa perspectiva, las interpretaciones hechas desde los paradigmas de la guerra fría, parecen pobres y no hacen otra cosa que mostrar su incapacidad de entender -tal vez- al poeta más importante de habla hispana del siglo pasado.
 
Santiago de Chile 25 de septiembre 2013
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lunes, 23 de septiembre de 2013

Haiku: Stella Maris Taboro (Argentina)

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Alas que vuelan,
fruto de jacarandá
llevan los vientos
 

Seda de acero
mentiras atrapando
la araña teje.
 

La vida flota
Como suave burbuja
se vuelve nada
 

Profundo amor
¿De qué hondura provienes?
allí caí.
 

Soñé ser viento
al despertar me vi.
Solo era brisa
 

Por tu mirada
como un ángel que espía
yo me desvivo
 

Invierno cruel
A la tierra adormeces
te borraré
 

Stella Maris Taboro  MAESTRA NORMAL NACIONAL y PROFESORA DE HISTORIA. Nació en la ciudad de Rafaela, en la provincia Santa Fe, reside en la Ciudad de San Jorge.

 
 
 
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domingo, 22 de septiembre de 2013

Estamos todos invitados. SECH, Lunes 23 de septiembre a las 19.00 horas

.Casa del Escritor en homenaje a Pablo Neruda
y la inauguración de una campaña de finanzas
que llevará por nombre Nicomedes Guzmán,
al acto asistirá la familia del escritor en el año de su natalicio.


Micrófono abierto para todos aquellos
que quieran participar con un poema.

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domingo, 15 de septiembre de 2013

Enrique Campos Menéndez. Asesor cultural de Pinochet

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por HECTOR COSSIO
 

En 1974 aparece en escena un escritor modesto e historiador pobre, que se convertirá entre las sombras en el ideólogo de la nueva conciencia cultural chilena. El delegado presidencial para borrar la memoria colectiva de la UP, una especie de Goebbles del nacionalismo patriótico. Su nombre, Enrique Campos Menéndez. El asesor cultural de Pinochet.
A pesar de todos los esfuerzos, la política cultural que pretendía borrar todo el pasado no se cumplió. Su fracaso incluso puede servir de analogía al del propio Campos Menéndez que lo imaginó. En 1986, Pinochet premia su lealtad influyendo para que reciba el Premio Nacional de Literatura.
El escritor Jorge Muzam, en su artículo “Enrique Campos Menéndez el Cyrano de Pinochet ”, relata este suceso así: “Lo que debió (el premio) haber sido el triunfo decisivo que lo elevaría a la altura de un autor trascendente, le significó los peores comentarios y epítetos de la prensa internacional. Era el protegido de Pinochet y su principal competidor para ese premio era el mismísimo José Donoso. Se le consideró un fiasco, un pastiche, un recurso encubierto de la dictadura. Nadie le reconoció su mérito y su estrella fue apagada de golpe”.
Luego que Pinochet dejara el gobierno, Enrique Campos Menéndez  se encerró en el silencio de su departamento en Las Condes. Nadie más habló de él. Murió el 2007. Su obra hoy casi nadie la recuerda.
 
En 1986, quien fuera miembro y fundador del programa de televisión "A esta hora se improvisa", obtuvo el Premio Nacional de Literatura. El lunes 18 de agosto de ese año, José Donoso era el favorito de los escritores para obtener el Premio Nacional. Campos Menéndez, en tanto, era el preferido del Gobierno militar.
Tres votos contra dos determinaron como ganador al narrador puntarenense. El ministro de Educación, Sergio Gaete (con derecho a voto), le pidió a los jurados Martín Cerda (representante de la Sociedad de Escritores de Chile) y Óscar Pinochet de la Barra (delegado de la Academia Chilena de la Lengua), que cambiasen su voto para que existiese unanimidad. Ambos se negaron. El resto de los integrantes del jurado eran Tomás Mac Hale, miembro del comité editorial de "El Mercurio", y Antonio Carkovic, delegado del Consejo de Rectores. Ambos eran amigos de Campos Menéndez, quien se encontraba en España como embajador.
Aquel lunes de agosto, Óscar Pinochet de la Barra señaló que el premio "cada año se va desvirtuando, perdiendo su independencia". Martín Cerda argumentó que "frente a la obra de José Donoso, estamos seguros antes, durante y después de la votación, que este es el escritor chileno con mayores méritos para obtener el Premio Nacional de Literatura". El escritor Jorge Edwards publicó en "El Mercurio": "El mundo sólo sabe que José Donoso compitió contra un desconocido y fue despojado de su triunfo por obra de las autoridades lugareñas. El ganador consiguió un diploma, algún dinero, y fuera de nuestras fronteras, una considerable dosis de ridículo".
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jueves, 12 de septiembre de 2013

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Premio Nacional de Literatura, Alfonso Calderón. Fragmento de “El vuelo de la mariposa saturnina”

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Santiago, 12/septiembre/1973


 
"Cuando caminaba ayer, a las 8 de la mañana, hacia la Escuela de Periodismo de la Católica, sentí bocinas y, a la altura de Alameda con San Isidro, pregunté qué ocurría. Las Fuerzas Armadas depusieron al Gobierno, me dice alguien. Apuro el paso, y encuentro a algunos alumnos en la Universidad. Un par de horas y oímos por una radio portátil la despedida del presidente Allende. He llorado silenciosamente. Cuando los militares toman el poder, no se van. Hay que echarlos, porque tras el falso principio del "desinterés espartano" se encubre un ansia de poder. Cada uno se siente un O´Higgins, y la hacen en grande...
¿Qué va a ocurrir con los pobres de Chile? ¿Serán humillados y puestos en campos de concentración; les aplicarán la "ley de la fuga"; hablarán de los enfrentamientos entre los hijos de la Oscuridad y los hijos de la Luz? El ejército de Chile ha ocupado su propio país, dispuesto, por lo que leo en la prensa y veo en la televisión, a eliminar de raíz el pensamiento libre, las instituciones, la voluntad popular. Ya los de la Corte Suprema han reconocido como legal un régimen de facto".

 
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Poeta. Floridor Pérez. LA PARTIDA INCONCLUSA Isla Quiriquina, octubre 1973

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BLANCAS: Danilo González, Alcalde de Lota
NEGRAS: Floridor Pérez, Profesor rural de Mortandad




1. P4R P3AD
2. P4D P4D
3. CD3A PXP
4. CXP A4A
5. C3C A3C
6.
C3A C2D
7. .........



Mientras reflexionaba su séptima jugada
un cabo gritó su nombre desde la guardia.
-¡Voy! -dijo
pasándome el pequeño ajedrez magnético.
Como no regresara en un plazo prudente
anoté, en broma: "Abandona".

Solo cuando el diario EL SUR
la semana siguiente publicó en grandes letras
la noticia de su fusilamiento
en el Estadio Regional de Concepción
comprendí toda la magnitud de su abandono.
Se había formado en las minas del carbón,
pero no fue el peón oscuro que parecía
condenado a ser, y habrá muerto
con señoríos de rey en su enroque.

Años después le cuento a un poeta.

Solo dice:
¿y si te hubieran tocado las blancas?"




Floridor Pérez: (Yates, Región de los Lagos, 1937), sin duda uno de los nombres más interesantes de la poesía chilena contemporánea (adscrito a la generación literaria de 1960). Vilmente relegado a la isla Quiriquina tras el golpe militar pinochetista de 1973, de aquel oscuro cautiverio supo arrancar Floridor el sol radiante de uno de los más agudos e intensos poemarios de la historia reciente de las letras chilenas: Cartas de prisionero, que no pudo ser editado hasta 1984.  Más en: Sinfonía de las palabras



Poeta y escritora: Cecilia Palma

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DICTADOR I


El vestigio de su retina
buscarlo y
ver las mariposas entre
cebos grises
atrapadas
y a la
ceguera de su razón



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 Cecilia Palma. Santiago, 1962. Pertenece a la llamada generación NN o de los “sobrevivientes”, como se menta a aquellos escritores que comenzaron su actividad literaria en los ochenta o inicios de los noventa; en el periodo de la dictadura militar chilena. Fue durante dos periodos, miembro del Directorio de la Sociedad de Escritores de Chile. Sus textos han sido traducidos al italiano, inglés, ucraniano, alemán, francés y noruego. Ha participado de varios congresos de escritores tanto en Chile como en el extranjero.
SUS LIBROS: -A pesar del azul 1992. Autoedición; -Asirme de tus hombros 2002. (Colección La Estocada Sorpresiva) Editorial Mosquito; -Piano Bar. (2007) Subway Ediciones. (Beca Fondo Bicentenario, Municipalidad de Maipú); -Central Los Molles. Ediciones privadas, Endesa Chile (2009); -Amanecer en Cipreses. Ediciones privadas, Endesa Chile (2010), -Baldomero Lillo. Obra Reunida, Editorial RIL (Beca Fondo del Libro); Vuelvo de Siberia esta tarde. (Ediciones El Juglar, 2011 – mención honrosa concurso nacional Eduardo Anguita); El Beso de Judas. (Inédito).
ANTOLOGÍAS: -1997, Antología Cien poemas de amor y de lucha; -2005, Antología Poesía de los 80; -2006, Panorámica de la Poesía de Maipú; -2007, Antología El Lugar de la Memoria; -2008, Antología “Presencia Femenina en la Literatura Nacional”. (Chile 1750-2005); -2009, Antología Fin de Siglo. Nueva Poesía chilena años 80; -2009, Chile Fértil Provincia, Antología de la Poesía chilena. Casa de las Américas. Cuba.
RECONOCIMIENTOS (últimos) -1995, Beca Fondo Nacional del Libro y la Lectura, -2007, Beca Bicentenario, Municipalidad de Maipú. Libro Piano Bar; -2009, 2ª Mención Honrosa, concurso Nacional Eduardo Anguita -2009, Beca Fondo del libro, apoyo a Ediciones Especiales. Baldomero Lillo. Obra Reunida.

Más de la labor de la poeta:
Vistazos Poéticos.
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martes, 10 de septiembre de 2013

OLVIDO SIN OLVIDAR: DOS POEMAS DE EDUARDO EMBRY

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Qué país es la Inglaterra de Sudamérica

1
 
No es que mi casa
fuera la casa del presidente de mi país,
ni es que la casa del presidente
fuera realmente mi casa,
ni es que los aviones
que bombardeaban la casa del presidente
fueran aviones
que bombardearan realmente mi casa,
ni es que esos aviones
que bombardeaban mi casa
no fueran aviones de mi propio país,
ni tampoco es que esos aviones
que bombardearon la casa del presidente
fueran aviones que bombardeaban
la casa del presidente de otro país,
ni es que ponga en duda
la habilidad de una bomba
para destruir y reconstruir la casa de un presidente,
lo que realmente me quita el sueño
es la cara de sorpresa de su majestad
la reina Isabel II
cuando le preguntemos – si es que vale la pena preguntarle
“señora, ¿qué país es la Inglaterra de Sudamérica?”
 
(este texto fue escrito a finales de noviembre de 1973, publicado de la revista de Casa de las América, en 1974)
 
 
Olvido sin olvidar
 

 
La onda es olvidar sin olvido,
el olvido es una sombra:
si uno quisiera olvidar,
sentado en una silla, próximo
al conductor de un automóvil,
es el olvido que conduce, acelera,
hace cambios equívocos,
se salta la luz roja, el olvido es
una excelente fotografía
de la cordillera de los Andes,
el olvido es como aquel que piensa,
- sólo el que piensa existe-
el olvido atraviesa contigo la calle,
todo aquel que no piensa
piensa que el olvido no tiene existencia,
pero el olvido en sí mismo
es una materia inolvidable,
el olvido quisiera
que todos los días fueran
una sola noche montada sobre otra noche,
un caballero de pinta impecable,
un paraguas que se abre solo,
un fuego negro de borrar con un soplete
las huellas digitales de estos tiempos,
que nadie oiga el alicate maldito
que arranca el diente de oro
de un prisionero condenado a muerte,
este es el olvido, mírenle la cara
que nadie olvide al arrogante
que manda, permite, prohíbe,
que nadie olvide al soplón,
aquel que hizo los paquetes
amarrados a un lingote;
este es el perro que no muerde,
después de todo, entra tranquilamente a un café
donde se habla,
se mira, se observa
la taza encima de la mesa,
la cucharita que revuelve el azúcar;
si el olvido se convirtiera en ceniza,
del olvido crecería un pájaro;
si todos acordáramos olvidar,
los peces harían sus nidos en los árboles,
todo el amor que está en el aire
- los caballos y los rinocerontes-
taparían con un dedo la luz del sol.